El panorama actual de las energías renovables en el mundo

Una transformación energética que ya está en marcha

La transición hacia un sistema energético basado en fuentes renovables ha dejado de ser una cuestión exclusivamente relacionada con los objetivos climáticos. Hoy también está vinculada a la seguridad energética, la competitividad industrial, la reducción de la dependencia de los combustibles fósiles y la necesidad de responder a una demanda eléctrica que no deja de crecer.

Los últimos datos disponibles muestran hasta qué punto se está acelerando esta transformación. En 2025 se instalaron en el mundo 692 GW de nueva capacidad renovable, un récord histórico que elevó la capacidad renovable mundial hasta aproximadamente 5.149 GW. Las renovables representaron además el 85,6 % de toda la nueva capacidad eléctrica instalada durante ese año.

Pero detrás de estas cifras existe una realidad mucho más compleja. El crecimiento de las energías renovables es extraordinario, aunque está distribuido de forma muy desigual entre regiones y países. Al mismo tiempo, la expansión de la energía solar y eólica está obligando a transformar las redes eléctricas, desarrollar sistemas de almacenamiento y replantear la manera en que producimos, distribuimos y consumimos electricidad.

El mundo está avanzando hacia un nuevo modelo energético. La cuestión ya no parece ser si las renovables van a crecer, sino a qué velocidad, hasta dónde pueden llegar y qué infraestructuras serán necesarias para acompañar ese crecimiento.

La energía solar lidera la transformación

Entre todas las tecnologías renovables, ninguna está creciendo tan rápidamente como la solar fotovoltaica.

En 2025 se instalaron alrededor de 511 GW de nueva capacidad solar, aproximadamente tres cuartas partes de toda la nueva capacidad renovable incorporada durante el año. La energía eólica añadió otros 159 GW. En conjunto, solar y eólica representaron el 96,8 % de las nuevas incorporaciones renovables.

Este protagonismo de la energía solar responde a varios factores.

Por un lado, los costes de los módulos fotovoltaicos han disminuido enormemente durante las últimas décadas. Por otro, la instalación de paneles solares puede realizarse tanto en grandes parques como en tejados de viviendas, edificios comerciales, industrias o instalaciones aisladas.

Esta flexibilidad ha convertido a la fotovoltaica en una tecnología especialmente atractiva para numerosos países.

Además, la expansión solar ya no depende exclusivamente de grandes proyectos. El autoconsumo y las instalaciones distribuidas permiten que millones de consumidores pasen a producir una parte de su propia electricidad.

La Agencia Internacional de la Energía prevé que la energía solar represente cerca del 80 % de la expansión mundial de capacidad renovable prevista entre 2025 y 2030.

La energía eólica mantiene un papel fundamental

La segunda gran protagonista de esta transformación es la energía eólica.

En 2025 se incorporaron aproximadamente 159 GW de nueva capacidad eólica, consolidando a esta tecnología como una de las principales fuentes de nueva generación eléctrica.

La eólica terrestre continúa siendo la parte mayoritaria del sector. Sin embargo, la eólica marina también representa una importante oportunidad a largo plazo, especialmente para países con grandes recursos eólicos frente a sus costas.

El desarrollo de aerogeneradores cada vez más grandes permite aprovechar zonas con mejores recursos de viento y aumentar la producción por instalación.

Sin embargo, el sector también se enfrenta a dificultades. Los proyectos eólicos pueden requerir largos procesos de autorización, inversiones importantes en redes y una adecuada planificación territorial. En el caso de la eólica marina, los costes y la complejidad técnica son todavía mayores.

Por ello, el crecimiento futuro dependerá no solamente de la tecnología, sino también de la capacidad de los gobiernos para acelerar permisos, construir redes y establecer marcos regulatorios estables.

China, el gran motor mundial

Una de las características más importantes del panorama actual es la enorme concentración geográfica del crecimiento renovable.

Asia es, con diferencia, el principal centro de expansión de las energías renovables. En 2025 concentró el 74,2 % de las nuevas instalaciones renovables mundiales, con 513,3 GW incorporados.

China ocupa una posición especialmente destacada.

Su enorme mercado eléctrico, su potente industria manufacturera y la construcción a gran escala de parques solares y eólicos han convertido al país en el principal protagonista mundial de la expansión renovable.

Esto tiene consecuencias que van mucho más allá de la generación eléctrica. China desempeña también un papel fundamental en numerosas cadenas de suministro relacionadas con la transición energética, especialmente en la fabricación de paneles solares, baterías y otros componentes.

Pero la transición energética no es exclusivamente asiática.

Europa continúa siendo una de las regiones con mayor penetración de renovables, mientras que Estados Unidos mantiene un importante ritmo de inversión. También están creciendo mercados en Oriente Medio, América Latina y África, aunque con ritmos muy diferentes.

África: un enorme potencial todavía por desarrollar

Uno de los grandes contrastes del panorama energético mundial se encuentra en África.

El continente dispone de algunos de los mejores recursos solares del planeta y cuenta también con importantes posibilidades para desarrollar energía eólica, hidroeléctrica y otras fuentes renovables.

Sin embargo, su capacidad instalada continúa siendo pequeña en comparación con su potencial y con otras regiones.

En 2025 África añadió 11,3 GW de capacidad renovable, alcanzando un crecimiento anual del 15,9 %. Fue su mayor incremento registrado hasta entonces, impulsado principalmente por países como Etiopía, Sudáfrica y Egipto.

El problema fundamental no es únicamente tecnológico.

La financiación, las infraestructuras eléctricas, la estabilidad regulatoria y el acceso a redes de distribución constituyen obstáculos importantes para muchos países africanos.

Precisamente por ello, la expansión de las renovables en África podría tener una doble importancia: contribuir a reducir las emisiones mundiales y, al mismo tiempo, facilitar el acceso a la electricidad de millones de personas.

Las renovables ya transforman el sistema eléctrico mundial

El crecimiento de la capacidad instalada es importante, pero existe otro indicador todavía más significativo: cuánta electricidad están produciendo realmente las energías renovables.

Según la Agencia Internacional de la Energía, las fuentes renovables representaron alrededor del 34 % de la generación eléctrica mundial en 2025, frente al 32 % en 2024 y aproximadamente el 23 % una década antes.

La energía solar fotovoltaica experimentó además uno de sus mayores saltos históricos de generación, con un incremento de aproximadamente 600 TWh durante 2025.

La generación renovable mundial creció alrededor de un 8,5 % durante ese año.

Estos datos muestran que las renovables ya no constituyen una tecnología marginal o complementaria. Son una parte central del sistema eléctrico mundial.

De hecho, en 2025 la generación eléctrica renovable se situó prácticamente al mismo nivel que la generación mediante carbón a escala mundial. El carbón continuó siendo ligeramente mayor, con aproximadamente el 34 % de la generación global.

La tendencia, sin embargo, apunta hacia una reducción progresiva del peso relativo de los combustibles fósiles en la generación eléctrica.

El almacenamiento se convierte en una pieza esencial

El gran crecimiento de la energía solar y eólica introduce un desafío evidente: no siempre producen electricidad cuando la necesitamos.

El sol no brilla durante la noche y el viento no sopla constantemente. A medida que aumenta la participación de estas tecnologías, se hace necesario disponer de mecanismos capaces de equilibrar producción y demanda.

Aquí entra en juego el almacenamiento energético.

Las baterías están experimentando un crecimiento muy rápido. Según la Agencia Internacional de la Energía, las instalaciones mundiales de almacenamiento mediante baterías aumentaron alrededor de un 40 % durante 2025, alcanzando cerca de 110 GW de nuevas incorporaciones.

Las baterías permiten almacenar electricidad cuando existe un excedente y devolverla a la red cuando aumenta la demanda.

Pero no son la única solución.

También serán importantes las centrales hidroeléctricas reversibles, el almacenamiento térmico, el hidrógeno y otras tecnologías que permitan gestionar períodos más prolongados.

Por eso, la transición energética no consiste simplemente en instalar cada vez más paneles solares y aerogeneradores. Requiere construir un sistema eléctrico mucho más flexible.

Las redes eléctricas: el gran reto silencioso

Existe un elemento que puede resultar menos visible para el público, pero que será decisivo: las redes eléctricas.

Un parque solar puede construirse relativamente rápido, pero si la red de transporte no dispone de capacidad suficiente para evacuar su producción, parte de esa electricidad puede no llegar a los consumidores.

La Agencia Internacional de la Energía identifica precisamente la integración en las redes, las cadenas de suministro y la financiación entre los principales desafíos que pueden limitar el crecimiento renovable.

Esto significa que la próxima etapa de la transición energética tendrá que prestar tanta atención a las líneas eléctricas, subestaciones, sistemas digitales y almacenamiento como a los propios parques de generación.

La electricidad del futuro tendrá que ser no solamente abundante, sino también gestionable y transportable.

Una transición que también es industrial

El crecimiento de las renovables está transformando la economía mundial.

La fabricación de paneles solares, aerogeneradores, baterías, inversores, transformadores y otros componentes se ha convertido en una actividad industrial estratégica.

También está creciendo el empleo relacionado con las energías renovables.

Según IRENA y la Organización Internacional del Trabajo, el sector renovable empleaba al menos 16,6 millones de personas en todo el mundo, de acuerdo con sus estimaciones más recientes.

Esto demuestra que la transición energética no es únicamente una cuestión medioambiental.

También es una transformación industrial, tecnológica y económica.

Los países compiten por atraer fábricas, desarrollar cadenas de suministro y mantener posiciones estratégicas en tecnologías consideradas esenciales para la economía energética del futuro.

El crecimiento no está exento de problemas

Sería un error interpretar estos datos como si la transición energética estuviera resuelta.

Persisten numerosos desafíos.

El primero es la desigual distribución de las inversiones. Mientras algunas economías están incorporando enormes cantidades de capacidad renovable, otras tienen dificultades para financiar incluso proyectos básicos de electrificación.

El segundo problema es la infraestructura.

Una gran penetración de solar y eólica requiere redes más amplias, almacenamiento, interconexiones internacionales y sistemas de gestión capaces de responder rápidamente a los cambios entre oferta y demanda.

También existen desafíos relacionados con las materias primas, las cadenas de suministro, la disponibilidad de suelo, la aceptación social de determinados proyectos y el reciclaje de equipos al final de su vida útil.

Por último, está la cuestión de la demanda.

La electrificación del transporte, la climatización y determinados procesos industriales está aumentando el consumo de electricidad. A esto se suma el crecimiento de centros de datos y otras nuevas cargas asociadas a la digitalización.

Por tanto, será necesario instalar más capacidad renovable no solamente para sustituir a los combustibles fósiles, sino también para cubrir una demanda eléctrica creciente.

¿Qué podemos esperar hasta 2030?

Las perspectivas de crecimiento siguen siendo muy importantes.

La Agencia Internacional de la Energía estima que entre 2025 y 2030 podrían añadirse alrededor de 4.600 GW de nueva capacidad renovable, prácticamente el doble de lo instalado durante el período 2019-2024.

La energía solar sería la gran protagonista, seguida por la eólica, mientras que la hidroeléctrica, la bioenergía y la geotermia continuarían desempeñando funciones importantes.

La misma agencia prevé que las renovables podrían representar alrededor del 43 % de la generación eléctrica mundial en 2030 y cubrir más del 90 % del crecimiento de la demanda mundial de electricidad durante el período 2025-2030.

Estas previsiones no significan que los combustibles fósiles desaparezcan de inmediato.

El petróleo, el gas y el carbón seguirán formando parte del sistema energético mundial durante años. Además, la electricidad representa solamente una parte del consumo energético total: el transporte pesado, determinadas industrias y otros usos continúan dependiendo en gran medida de combustibles fósiles.

Por eso, el verdadero alcance de la transición dependerá también de la capacidad para electrificar estos sectores y desarrollar alternativas bajas en emisiones.

Un nuevo mapa energético mundial

El panorama actual permite extraer una conclusión clara: las energías renovables ya no son una promesa para el futuro; forman parte del presente energético mundial.

En 2025 alcanzaron nuevos récords de instalación. La solar se ha convertido en el principal motor de crecimiento, la eólica mantiene una posición estratégica, las baterías avanzan rápidamente y las redes eléctricas adquieren una importancia cada vez mayor.

Pero la velocidad de esta transformación varía enormemente entre países.

China y otros mercados asiáticos concentran una parte extraordinaria de las nuevas inversiones, mientras que Europa continúa avanzando en la integración de renovables y regiones como África afrontan simultáneamente enormes oportunidades y grandes dificultades de financiación e infraestructura.

El siguiente capítulo de la transición energética será, probablemente, menos sencillo que el anterior.

Instalar paneles y aerogeneradores a gran escala era el gran desafío de las últimas décadas. Ahora comienza una etapa diferente: integrar millones de instalaciones, almacenar electricidad, reforzar las redes, electrificar nuevos sectores y garantizar que la transición sea económicamente viable y accesible para diferentes regiones del planeta.

El mundo energético está cambiando rápidamente. Y aunque todavía quedan enormes obstáculos por superar, los datos muestran que las energías renovables han pasado definitivamente de ser una alternativa a convertirse en uno de los pilares sobre los que se está construyendo el sistema eléctrico del siglo XXI.


Fuentes principales

  • Agencia Internacional de la Energía (IEA), Global Energy Review 2026.
  • Agencia Internacional de la Energía (IEA), Renewables 2025.
  • Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), Renewable Capacity Statistics 2026.
  • IRENA y Organización Internacional del Trabajo, Renewable Energy and Jobs – Annual Review 2025.

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